Ay amor, que te vas como un ave fugaz y el plumaje lo deja donde se ha ido. Ay amor, que te vas esperando encontrar lo que nunca has hallado ni hallarás.
Érase un camino muerto por los años y el dolor de ser camino y no poder caminar lo ataban al cruel destino de esperar y esperar.
Y llegó un manantial, cauce joven de amar, y se puso a regar lo que murió. Ni el amor ni el dolor de agua fresca de amar pudieron impedir lo que pasó.
Érase un camino muerto por los años y el dolor de ser camino y no poder caminar lo ataban al cruel destino de esperar, y esperar
Y llegó un manantial, cauce joven de amar, y se puso a regar lo que murió. Ni el amor ni el dolor de agua fresca de amar pudieron impedir lo que pasó.