Te estaba zumbando un canto adentro del corazĂłn, nunca debiste escucharlo, que no era un canto de amor.
Siempre junto a la ventana, siempre sobre el bastidor, hermana de risa clara distante como un adiĂłs.
Te estaba llamando un canto y ese canto te llevĂł.
Hermana, tu tristeza está en la mesa familiar, mesa que ha enlutado tu destino, y tu sonrisa de muchacha sin camino en el hielo sin consuelo del hogar.
Hermana, por ausente, por perdida, por lejana, eres más presente, más querida, más hermana... Eres mucho, mucho más.
Tal vez te quisimos poco. Tal vez te tratamos mal. Nunca nos dijiste nada, jamás te vimos llorar.