Ella era extraña, conversaba con el viento le tenĂa miedo al tiempo… se peinaba en madrugada para recibir al sol… Se sentaba en la ventana dibujaba en los cristales con sus manos una cárcel para atrapar al sol…
Yo pienso en ti… yo pienso en ti… y en tu mirada yo pienso en ti… yo pienso en ti… y en tus mañanas.
Ella era extraña me escribĂa unos poemas que, mas bien, eran teoremas que rompĂan los esquemas de cualquier verso de amor y de pronto una mañana se trepĂł a su poesĂa me dejĂł en caligrafĂa un papel diciendo…